martes, febrero 16

Un día despertás, abrís los ojos y ahí te ves, en el borde del abismo; si das un paso en falso simplemente caes y, quién sabe si quizás no es eso lo que deseas para sentirte liberado al fin. Pensamos que somos inmunes, que hay cosas que jamás nos van a pasar y sin embargo ahí estás. Tratando de hacer equilibrio para no caer en las sombras, pero tu rostro se apaga y tus ojos pierden su esplendor. Sin embargo, alguna vez escuchaste decir que los abismos no son tan anchos como imaginamos e instantáneamente la idea de saltar al vacío sin más invade tu cabeza, la adrenalina va invadiendo tu cuerpo, te dejas llevar y de pronto... Saltaste, sin saber qué pasaría. Y no, no llegaste al suelo, inexplicablemente desplegaste tus alas y tomaste vuelo como nunca jamás lo hubieses imaginado, pero si como alguna vez pudiste soñarlo.

Tenemos en nuestras manos la clave para mantener la respiración (en este caso para mantener el equilibrio o en su defecto, para aceptar el riesgo y saltar), aún cuando sentimos que todo se derrumba (o cuando estamos ahí, al borde del abismo), sólo es cuestión de descifrarla...