Tal vez sean nuestros errores los que conformen nuestro destino, por que sin ellos. Tal vez si nunca nos desviamos del rumbo fijado, no nos enamoraríamos, ni llegaríamos a casarnos con la persona con la que queremos estar el resto de nuestra vida, ni tendríamos hijos, ni seriamos quienes somos... Después de todo, las estaciones cambian y también las ciudades, y las personas entran y salen de nuestras vidas, pero es un consuelo saber que hay aquellas a las que amas siempre vivirán contigo.